Una muestra de que las cosas se pueden hacer mejor es la ciudad de Porto Alegre en Brasil, donde el proyecto de Presupuesto Participativo, implementado a partir 1989 ha demostrado ser una alternativa superadora de las tradicionales políticas de concentración de poder.
El Presupuesto participativo ha demostrado que una administración transparente y democrática de los recursos es una manera de evitar la corrupción y el despilfarro de los fondos públicos. Es la población, a
través de un proceso de debates y consultas quien determina y decide la cuantía de los ingresos y los gastos, así como dónde y cuando se deben realizar las inversiones, cuales son las prioridades y los planes de acción que debe llevar a cabo el gobierno.
Desde 1991, luego de los ajustes iniciales, el Presupuesto Participativo recibió un fuerte impulso y se convirtió en un proceso masivo y emocionante que movilizó a la comunidad en torno del proyecto encarando la solución de sus necesidades. La población empezó a ver con sus propios ojos que se respetaban sus decisiones y que esto repercutía en un mejor nivel de vida. Se estimuló la participación para determinar las inversiones y los planes basándose en criterios objetivos y abarcando toda la ciudad a partir de una lista de
prioridades. Esta se dividió en zonas según criterios geográficos y sociales a través de las cuales se aseguró la plena participación de los ciudadanos así como de las entidades y asociaciones de la comunidad, además de la creación de organizaciones ciudadanas por áreas temáticas: Desarrollo Urbano, Transporte, Asistencia Sanitaria y Social, Cultura y Actividades Recreativas...
Luego de un proceso de asambleas, convenciones y encuentros a las que asisten Delegados y Asesores por cada zona de la ciudad y por cada área temática juntamente con representantes del gobierno se elabora y
aprueba un Plan de Inversión y Presupuesto que en última instancia es elevado al Ayuntamiento por el Poder Ejecutivo. Los Concejales de la ciudad discuten con el Ejecutivo y los Asesores acerca del Plan de Inversión y Presupuesto, se presentan enmiendas y eventualmente se introducen cambios que no afectan a la estructura global del Presupuesto ya que éste es el resultado de un verdadero proceso de representación política y social.
Desde su inicio, los proyectos decididos mediante el Presupuesto Participativo involucran inversiones superiores a los 700 millones de dólares, principalmente en infraestructura urbana y en la mejora de la
calidad de vida de los ciudadanos y en la actualidad este sistema se aplica en alrededor de otras 70 ciudades de Brasil, basándose en la experiencia de Porto Alegre. De todos modos, los resultados no pueden
ni deben ser juzgados solamente por las cifras y los porcentajes, aún siendo fundamentales para demostrar que la participación y la transparencia puedan hacer que el gasto público sea más eficiente y eficaz.
GEN Pinamar
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