Las elecciones del pasado 28 de junio dieron como resultado el ingreso de tres concejales del Partido Justicialista, dirimiendo así definitivamente su interna de poder con la otra fracción del peronismo oficialista. Al mismo tiempo, el MUPP, quien gobernara dieciséis años consecutivos no logró ingresar representantes. Tampoco lo logró el PRO, pese a sus esfuerzos de campaña.
Por su parte, la UCR, sin acuerdo alguno, consiguió el segundo caudal de votos, haciendo una buena elección, que le permitió acceder a dos bancas.
El GEN surge en estas elecciones, por la necesidad de un grupo de ciudadanos de hacer una política diferente, basada en la ética, los consensos, la no confrontación y dirigida únicamente a mejorar la calidad de vida de un pueblo con la mayor crisis institucional de su historia.
Este era el escenario al 29 de junio. Hoy 30, enfrentamos uno muy distinto que no es otra cosa que la consecuencia del primero. Del resultado del análisis anterior se desprende que, si se hubiera concretado en las elecciones pasadas el Acuerdo Cívico y Social, hoy tendríamos en Pinamar otro escenario que estaría lejos del nuevo conflicto que se avecina.
Creemos que no debemos desoír el legado de Alfonsìn, último líder de la ética política, quién nos pidió lograr acuerdos y consensos, anteponiendo a cualquier interés personal, los de la comunidad en crisis.
Deberá el pueblo de Pinamar decidir nuevamente su destino. Hoy apelamos al criterio de todos, para que con nuestra voluntad expresemos y resolvamos un cambio superador para beneficio de toda la comunidad, en contraposición con la vieja política, apostando a la ética, la honestidad y el compromiso.
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